martes, 21 de diciembre de 2010

Introducción

A Teresa le apasionaba la idea de pasar juntos esas vacaciones. De hecho eran las primeras que podíamos pasar juntos desde que se hubiera convertido en una de las fotógrafas mejor pagadas del país, quizá entre las más destacadas del mundo. Aunque viajaba muy a menudo, con este descanso para los dos en Oregon se mostraba muy ilusionada.
Para ser sinceros, yo también necesitaba descanso, y de alguna forma sentirme a la par que ella, verla terrenal por un tiempo ya que mi orgullo se veía dolido al ver que había alcanzado el éxito en su trabajo y yo me había quedado en un simple profesor de análisis en una no muy prestigiosa universidad. Quizá apartar por una vez nuestros líos laborales vendría bien para alcanzar a comprender un poco mejor la parte humana de cada uno. Y me hacía ilusión ver lo que podría esconder detrás de esa melena de color castaño casi rojizo, y no a través del objetivo de, como yo la llamaba, esa maldita máquina de cazar momentos.
Hacer el equipaje fue la parte más complicada, y no respecto a las prendas a llevar, ya que seguramente sería jerseys, chaquetas u otras prendas con certeza de lana. tarde mucho en decider que música llevar, o que tipo de entretenimiento me daría más satisfacción en momentos totales de relax. Al final opté por llevar unos cuantos temas de Sheryl Crow y un par de novelas que había recibido como regalo de Navidades un par de años atrás. Sí, quería unas vaciones tranquilas totalmente, en un lugar que no me imaginaba lo que acabaría siendo para mí...

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